Caldo de huesos, el superalimento más antiguo y olvidado

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Caldo de huesos, el superalimento más antiguo y olvidado

Hoy en día se habla mucho sobre los superalimentos, ciertos alimentos con nutrientes beneficiosos para el organismo y tu salud. Hablamos de la quinoa, semillas de chía, espirulina, stevia, cúrcuma, jengibre, chlorella, kale, setas, bayas de Goji…, todos ellos poseen una fuente rica de minerales, vitaminas y fitoquímicos.

Pero dentro de nuestra rica cultura tenemos uno olvidado. Nuestros abuelos lo consumían y seguramente que en alguna ocasión te lo han comentado. Lo ingerían cuando estaban resfriados, tenían problemas estomacales e intestinales….. Y se ha ido olvidado, ya que casi ni se cocina.

El superalimento del que hablamos es tan simple como un caldo de huesos casero sabroso, saludable y reconfortante. Además, el caldo de huesos hecho en casa aporta una mezcla de sabores que nunca podrá ser igualado por su análogo, el envasado.

Motivos por los que consumir caldo de huesos

Está repleto de minerales

El caldo de huesos puede ser una de las mejores fuentes de calcio, reforzando la estructura ósea. Por tanto, es especialmente interesante para todos aquellos que evitan los lácteos y no comen suficientes verduras de hoja verde. También posee magnesio, mineral deficitario en la alimentación moderna. Tanto el pescado azul, como la caballa, las verduras de hoja verde y los frutos secos son ricos en dicho mineral. El azufre, potasio y sodio también se encuentran en pequeñas cantidades en los caldos de huesos. El potasio es importante y a menudo tenemos carencia, al igual que el magnesio.

Ideal para la artritis y el dolor articular

El caldo de huesos también contiene glucosamina y condroitina que pueden ayudar a mitigar los efectos dañinos de la artritis y el dolor en las articulaciones.

Ayuda a reparar el sistema digestivo

Ayuda a descomponer verduras, carnes y legumbres, facilitando las digestiones. Los caldos de huesos se han utilizado con éxito en tratamientos de enfermedades digestivas tales como colitis, enfermedad de Crohn y diarrea infantil. Al ser rico en colágeno y gelatina, mejora el estado de personas con úlceras. Además, contiene prolina, un aminoácido no esencial que es un importante precursor en la formación del colágeno.

Es una buena fuente de aminoácidos

En especial la arginina, glicina y prolina. La glicina apoya los procesos de detoxificación del cuerpo y se utiliza en la síntesis de hemoglobina, sales biliares y otros. La glicina también es un importante apoyo en la digestión y la secreción de jugos gástricos. Y ayuda a combatir el estrés y la inflamación, promoviendo el sueño natural. La prolina, sobre todo cuando se conjunta con vitamina C, es muy beneficiosa para la salud de la piel.

Es excelente para uñas, cabello y piel

Al ser ricos en gelatina y colágeno, los caldos de huesos promueven la salud del tejido conectivo en el cuerpo. Y ayudan a mantener el pelo y las uñas fuertes y saludables. Recomendado para ayudar a eliminar la celulitis. Aquellas personas que consumen más colágeno a través de su dieta tienen menos posibilidades de tener celulitis en su tejido adiposo.

¡No compres caldo envasado, hazlo tú!

El caldo envasado nunca se puede comparar con el casero, ya que este último mantendrá mayores propiedades nutricionales, así como sabor.

Los caldos contienen minerales en una forma que el cuerpo es capaz de absorber con facilidad. Elementos como sulfatos de condroitina y glucosamina, que ahora se venden como suplementos caros para la artritis y el dolor en articulaciones. Pero el más importante es el colágeno, el cual se obtiene cuando los huesos están expuestos a altas temperaturas, como las que se requieren para cocinar el caldo resultante. De hecho, la mejor forma de verificar que es de buena calidad pasa por comprobar si presenta una textura gelatinosa después de la refrigeración. Para que el caldo sea mucho más nutritivo, se recomienda añadir patas de pollo y cerdo, pues estas contienen altas cantidades de colágeno y cartílago que convierten el caldo en un elixir curativo

Beneficios para la salud del caldo de huesos

  • Los caldos contienen minerales en una forma que el cuerpo es capaz de absorber con facilidad.
  • Alivia el síndrome del intestino permeable: el colágeno actúa como un bálsamo calmante que cura y sella el revestimiento de los intestinos, evitando así otras dolencias de carácter autoinmune o neurológico.
  • Un gran aliado de nuestra piel: esta sustancia proteica ayuda también a prevenir y corregir las arrugas, así como a favorecer la elasticidad y firmeza de la piel. Un poder que se extiende a otras partes del cuerpo como el cabello, las uñas, los tendones o los ligamentos.
  • Bueno para la artritis y el dolor muscular: el caldo de huesos contiene sulfatos de glucosamina, condroitina y otros compuestos procedentes del cartílago, capaces de reducir el dolor que provoca la artritis, es decir, la inflamación de las articulaciones de los huesos.
  • Favorece la desintoxicación: hoy en día, estamos expuestos a una gran cantidad de ingredientes artificiales, productos químicos o pesticidas que pueden dañar gravemente al organismo. Para complementar la desintoxicación natural del mismo, el caldo de huesos ayuda al sistema digestivo y al hígado a expulsar los desechos y eliminar toxinas.
  • Promueve la pérdida de peso: aunque parezca un plato ligero e insustancial, el caldo de huesos tiene un poder saciante que controla el apetito y mantiene a raya la necesidad de consumir alimentos ricos en azúcar y calorías.