Fibromialgia, el dolor invisible

Fibromialgia, dolor invisible

Fibromialgia, el dolor invisible

En España sufren fibromialgia entre 900.000 y 1.600.000 personas, siendo un 80% mujeres, comenzando hacia los 37 años.

La fibromialgia es un trastorno caracterizado por dolor musculoesquelético generalizado y acompañado de fatiga, problemas de sueño, memoria y estado de ánimo. Podemos decir que la fibromialgia consiste en una anomalía en la percepción del dolor, de manera que se perciben como doloroso, estímulos que habitualmente no lo son, además de una disfunción mitocondrial.

Cursa con rigidez matutina, sensación de inflamación en manos y pies, incluso hormigueo poco definido en manos. El dolor varía en función de la hora del día, nivel de actividad, cambios climáticos, falta de sueño, estrés.

La palabra fibromialgia es divide en “fibro”, que significa músculo y “algia” que significa dolor.

Los síntomas que padecen las personas con fibromialgia, son:

  • Dolor generalizado: el dolor asociado se describe como leve, molesto y constante que dura al menos 3 meses.
  • Fatiga: son personas que se despiertan con mucha frecuencia cansadas. El dolor les desvela en la noche, generando trastornos del sueño, síndrome de piernas inquietas.
  • Trastornos del sueño.
  • Dificultades cognitivas: problemas de concentración mental, atención y capacidad de enfoque. Suelen decir “tengo una niebla en mi cabeza”.
  • Ansiedad, depresión.
  • También son frecuentes las jaquecas, colon irritable, sequedad de boca y ojos, dolores menstruales, cistitis intersticial….

 

No se conoce muy bien la causa de la fibromialgia, pero parece ser multifactorial:

  • Componentes genéticos
  • Infecciones múltiples de repetición
  • Deficiente funcionamiento del sistema inmune
  • Toxicidad por metales pesados
  • Carencias enzimáticas
  • Deficiencias nutricionales
  • Trauma físico o emocional
  • Disfunción mitocondrial y del sistema nervioso.

 

Los investigadores creen que la estimulación nerviosa repetida provoca cambios en el cerebro de las personas. Este cambio está relacionado con un aumento anormal en los niveles de ciertos químicos en el cerebro que transmiten señales de dolor. Los receptores del dolor parecen tener “memoria” y se hacen más sensibles.

La fibromialgia frecuentemente provoca discapacidad e importantes alteraciones en la calidad de vida de las personas que la padecen, aunque algunas otras pueden gestionarlo y continuar con sus actividades normales.

Para diagnosticarlo, el médico realiza un anamnesis y comprueba si existe una sensibilidad aumentada al dolor en la mayoría de una serie de 18 puntos repartidos por el cuerpo, llamados puntos miofasciales.

Como bien dice el médico, hematólogo, inmunólogo y biólogo francés Jean Seignalet, la mayor parte de las enfermedades neuropsiquiátricas, autoinmunes y reumatológicas (FIBROMIALGIA) se deben a un ensuciamiento de la célula, debido a varios factores, como la alimentación inadecuada, estilos de vida, contaminación ambiental, estrés…

Nuestras enzimas digestivas no están adaptadas a las macromoléculas de algunos de los nuevos alimentos. Dificultando la digestión de los mismos y como consecuencia quedando macromoléculas sin digerir, que acaban dañando la mucosa del intestino, los enterocitos, creando permeabilidad intestinal, pasando al torrente sanguíneo un exceso de residuos alimentarios y bacterias.

Este exceso de residuos sobrepasa la capacidad de eliminación de los 5 magníficos, el hígado, riñón, pulmón, piel e intestino, acumulándose la porquería en la célula. En un post anterior, “¡SOS! Detox del organismo” hablé sobre la importancia de ayudar a nuestro organismo a limpiar el cuerpo de toxinas.

Los alimentos que más intoxican la célula son los aceites refinados, la leche, el excesivo consumo de cereales refinados y procesados, el gluten (sobre todo de trigo), las cocciones por encima de los 120ºC y/o durante un tiempo prolongado, la contaminación química de los alimentos y la carencia de los mismos, en vitaminas y minerales, que son cofactores para las reacciones metabólicas de nuestro cuerpo.

Además de llevar una alimentación sana, equilibrada, rica en frutas y verduras libre de tóxicos, alta en omega 3 y, vitaminas y minerales necesarios. Además, es conveniente realizar un test de intolerancias alimentarias, para descartar aquellos alimentos que no toleramos, así como cubrir todas la posibles deficiencias nutricionales.

El cerebro está interrelacionado con nuestro intestino. Por lo que, debemos enfocar el trabajo en restaurar la microflora intestinal, así como la mucosa. Una flora sana nos ayudará en múltiples factores, siendo uno de ellos la inflamación silenciosa que sufren las personas con fibromialgia. Los investigadores de la Universidad de McGill han visto que la microbiota de una persona sana es diferente a la de una persona que cursa fibromialgia, donde 20 especies se encontraban en mayor o menor cantidad. Se observaron diferencias significativas en relación con algunos taxones bacterianos, entre los cuales se encontraban ciertas bacterias implicadas en el metabolismo de butirato (disminución de cepas faecalibacterium y bacteroides), así como las implicadas en mecanismos inflamatorios, donde sus concentraciones se encontraban alterados.

Investigadores españoles han analizado el papel de la mitocondria (nuestras fábricas productoras de energía) como origen de la inflamación mitocondrial. Los investigadores han demostrado que existe una gran disfunción mitocondrial, la cual provoca un estrés oxidativo que activaría la inflamación (por acumulo de tóxicos resultantes del metabolismo de los nutrientes). Los niveles de inflamación están correlacionados con el dolor, a mayor estrés oxidativo mayor inflamación y mayor grado de dolor. Por lo tanto, la disminución del estrés oxidativo y la protección de las mitocondrias disminuiría la inflamación y la sintomatología.

La vida moderna que llevamos nos hace estar expuestos a múltiples contaminantes ricos en metales pesados, disruptores endocrinos, bien por los alimentos, ambiente, productos químicos. Los metales se van acumulando en el organismo, ya que tenemos dificultad para eliminarlos, dañando nuestros sistemas (sistema nervioso), órganos, células…. Realizar una quelación de metales pesados nos ayuda a eliminarlos del cuerpo. Los metales se mimetizan con moléculas muy similares bioquímicamente, engañando a los receptores, anclándose, pero sin llevar a cabo la cascada metabólica que debe realizarse.

El organismo es muy inteligente y sabe lo que debe hacer en cada momento, velando por nuestra salud. Pero, debido a la vida moderna estamos sobrecargando sus capacidades de trabajo, llevándonos a la enfermedad.

El estrés es otro de los puntos imprescindibles que debemos trabajar, junto con un estilo de vida saludable, haciendo hincapié en la cronobiología y sueño reparador.

A la hora de abordar la fibromialgia, tan importante es la alimentación sana, equilibrada, sin tóxicos, de cercanía como la quelación de metales pesados, equilibrar la microflora intestinal, reducir el estrés, reducir el estrés oxidativo, así como la práctica de ejercicio físico.

¡Tú puedes mejorar!