¡¡¡S.O.S!!! Detox del organismo

SOS Detox del organismo

¡¡¡S.O.S!!! Detox del organismo

Si alguna vez sientes que estás pesado, cansado, has tenido comidas copiosas…, entonces necesitas una detoxificación. ¡No solo en esos momentos debes limpiarte! Por lo menos dos veces al año deberíamos hacer una limpieza del organismo, comenzando la primavera y el otoño.

Una limpieza o detoxificación del cuerpo se consigue haciendo cambios en la alimentación para facilitar que nuestro organismo elimine impurezas, residuos y toxinas, es decir productos ácidos.

El cuerpo humano tiene la facilidad de realizar este proceso de limpieza todos los días y lo hace a través de varios órganos. El hígado, el riñón, el intestino, los pulmones y la piel son los 5 órganos encargados de esa limpieza y, ¡¡¡no lo hacen mal!!! Pero hay situaciones en la que nosotros mismos con la alimentación y nuestro estilo de vida, los saturamos y no llegan a limpiar todo. Quedándose las toxinas en el organismo y, estableciendo un cuadro de toxicidad.

Vamos a ver cómo funcionan los distintos órganos, para ver su importancia:

Hígado: El hígado es un órgano situado debajo del diafragma, en el costado derecho del abdomen. Recibe sangre de dos vasos sanguíneos, la cual entra en el hígado cargada con nutrientes, medicamentos y en algunos casos virus, bacterias, parásitos y otros elementos que contienen toxinas. Almacena vitaminas liposolubles y glucógeno, filtra la sangre, depura la sangre de tóxicos, medicamentos, glóbulos blancos y rojos ya no funcionales e interviene en el metabolismo de los lípidos, glúcidos y proteínas, así como segrega bilis para ser almacenada en la vesícula biliar para la metabolización de los ácidos grasos. Es un auténtico órgano multitarea, de vital importancia y, depura 100 litros de sangre a la hora.

Riñón: Los riñones son órganos vitales que realizan funciones de limpieza, equilibrio químico de la sangre y producción de hormonas. Considerados como una compleja maquinaria de purificación, tienen una función tanto de eliminación como de regulación de los líquidos internos. Excretan agua, pero también la conservan; eliminan a través de la orina todos los productos del metabolismo de los alimentos que pueden ser potencialmente dañinos, antes de que alcancen niveles tóxicos y devuelven a la sangre: agua, glucosa (azúcar), sal, potasio y otras muchas sustancias vitales en las cantidades adecuadas para mantener el medio interno estable a pesar de las variaciones de clima, dieta y otros factores externos. A pesar de ser tan pequeños, procesan y purifican toda la sangre cada 50 minutos, llegando a filtrar alrededor de 180 litros de líquido al día. Y eliminando en torno a 1,5 litros de orina al día.

Pulmones: Los pulmones son los órganos en los cuales la sangre recibe oxígeno procedente del aire inspirado y se desprende del dióxido de carbono, el cual pasa al aire espirado. El oxígeno es necesario para que nuestras células produzcan energía.

Colon: El colon está situado inmediatamente después del ciego y mide 1,5 metros. Sus funciones principales son las de almacenar residuos para su expulsión, extraer agua, mantener el equilibrio de hidratación y absorber algunas vitaminas como la vitamina K. En el colon se absorben alrededor de 1,3 litros de agua, pero en el intestino delgado mucho más, unos 7,5 litros.

Piel: Es el órgano más grande de nuestro cuerpo humano. A través de ella, por medio del sudor, eliminamos sustancias tóxicas. Además de poseer más funciones: de protección, de regulación de la temperatura, inmunidad, impermeabilidad…

Estos 5 magníficos órganos son esenciales para nuestro organismo, ¡¡¡debemos cuidar de ellos!!!

¿Por qué debemos deshacernos de las toxinas de nuestro organismo?

Muchos estaréis pensando: ¿para qué voy a detoxificar el cuerpo, si ya lo hace? “Ya tengo unos órganos que se encargan de ello y funcionan muy bien”. Y efectivamente, tenéis razón. Tenemos unos órganos que se encargan de la limpieza del cuerpo, día a día. ¿Pero qué ocurre cuando es mayor la toxicidad que entra que la capacidad que tienen de limpiar?

La acumulación de sustancias tóxicas en diferentes órganos de nuestro cuerpo repercute de manera negativa en nuestra salud. Algunas de las consecuencias de dicha acumulación son síntomas leves como sentirse hinchado, cansancio, falta de energía, dificultad para perder peso, estreñimiento, gases, dificultad para dormir, alergias, problemas de piel, problemas de memoria, de concentración, irritabilidad, inestabilidad emocional, etc., afectando a nuestro sistema inmunológico y metabólico; y síntomas graves como cáncer y enfermedades degenerativas.

Entonces, ¿Cómo generamos tanta toxina?

Generalmente las producimos por la ingesta de alimentos y, sobre todo cuando esta alimentación es desequilibrada con un aumento en el consumo de grasas malas, azúcares, harinas refinadas, productos procesados y altos en sodio. Pero, a través del estrés crónico, la exposición a tóxicos (pesticidas, herbicidas, conservantes, metales pesados, fármacos) y de una actividad deportiva intensa también generamos toxinas. Todas aquellas personas que realizan un deporte de manera intensiva producen una gran cantidad de ácidos que deben ser eliminados del cuerpo, para ello, es muy importante que todo deportista realice detoxificaciones.

¿Cómo ayudamos a nuestro cuerpo a eliminar esas toxinas?

Una alimentación equilibrada, sana, rica en frutas y verduras, antioxidantes, sin sustancias químicas… nos va ayudar a eliminar las toxinas del organismo. Debemos hacer una alimentación liviana para que el organismo no solo se centre en realizar la digestión de los alimentos, y focalice la energía en regenerarse y “barrer” la suciedad del cuerpo.

También podemos utilizar plantas para ayudar a la detoxificación: alcachofera, cardo mariano para el hígado; cola de caballo, abedul, té verde para el riñón; aloe vera para el intestino; tomillo, romero, gordolobo para los pulmones y bardana, ortiga para la piel.

Con un detox buscamos que nuestro cuerpo sea alcalino, ya que en un cuerpo ácido no absorbemos las vitaminas, los minerales y otros nutrientes, falta oxígeno, y reduce su capacidad de reparación. En cambio, si está alcalino todo fluye.

Todo esto se entiende muy bien gracias al “sistema de Pischinger”. EL Dr. Alfred Pischinger en los años 70 descubrió que el líquido extracelular era básico para la vida de cualquier organismo. Es el líquido que se encuentra en los espacios que rodean las células y, Pischinger descubrió que en él se realizan las funciones básicas más elementales de la vida, tales como el intercambio de agua, de oxígeno y de electrolitos, la regulación ácido-alcalina de los radicales libres y todo lo referente a los sistemas de defensa inespecífico; así como extraer desperdicios de ellas hacia los órganos de limpieza.

Sistema básico Pischinguer

Por lo tanto, las células se encuentran “nadando” en una piscina de agua cristalina y alcalina, donde se produce el intercambio de sustancias elementales para ella, por sustancias de desecho que genera. La regularización del líquido extracelular es gracias al sistema nervioso, Todas las necesidades que la célula plantea, el sistema nervioso las lee en ese caldo y actúa.

La célula necesita comer. El pulmón envía oxígeno al sistema arterial para ser distribuido por todo el organismo y llegar a esa piscina. Del digestivo se absorben nutrientes que a través de la sangre llegan al hígado, para ser metabolizarlos, y volver a la sangre para dirigirse a la piscina.

Después del festín que se da la célula, se crean unos desechos de naturaleza ácida, que deben ser eliminados. Del oxígeno producen anhídrido carbónico, en forma de ácido carbónico a la piscina, el cual será trasladado al torrente venoso para llegar al pulmón y ser expulsado. Si recibe grasas, los residuos de la metabolización pasan al líquido en forma de ácidos grasos, de ahí al torrente venoso para llegar al hígado para ser excretados en forma de sal o bilis. Cuando recibe proteínas el residuo que se genera es el ácido úrico, que será eliminado por el riñón. Los restos no nutritivos se excretan en forma de heces fecales.

Cuando los órganos encargados de realizar la limpieza del organismo se saturan, la célula ya no puede llevar hacia los órganos de limpieza todos los desechos de su metabolización.

¿Qué ocurre cuando hay una gran cantidad de desecho en esa “piscina”? Comienza a nadar en una piscina desbordada de porquería, sin nutrientes y sin oxígeno, los cuales no pueden entrar porque el medio está completamente ácido.

¿Te gustaría bañarte en esa piscina? Verdad que no. Resulta que a la célula tampoco. Pero, cuando se encuentra en esa situación de asfixia, decide actuar y, ¿cómo?

  • Se deja morir, apoptosis celular.
  • Roba calcio de los huesos para contrarrestar ese punto ácido (generando disminución en la densidad ósea, osteoporosis)
  • Se rehidrata para ayudar a salir a los ácidos (edemas)
  • O simplemente decide ser una sobreviviente y adaptarse al medio, “a cualquier precio”. Aprender a vivir sin oxígeno y en un medio ácido (cáncer)

 

Si nosotros ayudamos a nuestros órganos a limpiar, la célula estará sana y nadando en esas aguas cristalinas, sin producirse ningún tipo de problema. Pero, en cuanto ella se encuentre con un hábitat que no es el suyo, comenzará a actuar provocando síntomas menores (sentirse hinchado, cansancio, falta de energía, dificultad para perder peso, estreñimiento, gases, dificultad para dormir, alergias, problemas de piel, problemas de memoria, de concentración, irritabilidad, inestabilidad emocional), hasta síntomas más graves como las enfermedades degenerativas y el cáncer.

Espero haber explicado la importancia de una detoxificación, que, junto al trabajo de más campos (por ejemplo, la nutrición), ¡¡¡PUEDES HACER MUCHO POR TU SALUD!!!