¿Tienes estos síntomas? Podría ser un SIBO

SIBO al sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado

¿Tienes estos síntomas? Podría ser un SIBO

Se llama SIBO al sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. Dichas bacterias crecen en exceso en esa fracción del intestino, donde no debería existir tantas.

Aunque no es una «enfermedad» en sí, sino una disbiosis, es decir, un desequilibrio causado por otros factores, debe ser tratado. Se ha visto que hasta un 70% del síndrome de intestino irritable está causado por SIBO.

Los síntomas que puedes padecer son:

1- GASES EXCESIVOS

Hinchazón, distensión, dolor, flatulencia… en mayor o menor grado, y sobre todo después de comer. Si te levantas bien y al final del día pareces una embarazada, siento decirte, pero hay un SIBO por detrás.

Los gases son el resultado de las bacterias alimentándose, fermentando, generando ácidos y gases como resultado: dióxido de carbono, hidrógeno, metano y sulfuro de hidrógeno.

2- ALTERACIONES EN EL TRÁNSITO

Diarrea, estreñimiento o alternancia entre ambos.

El ir al baño todos los días es importante, de esta manera eliminaremos las toxinas del organismo. Pero las heces deben ser con forma (escala Bristol 3-4), de color marrón, que no floten…

3- MALAS DIGESTIONES

Pesadez, náuseas, acidez, reflujo, dispepsia, gastritis, dolor, presión… Puede que una falta de enzimas digestivas sea la causa de tu SIBO.

4- REACCIONES ALIMENTARIAS

En especial a los carbohidratos, que son el alimento favorito de nuestras bacterias.

Un exceso de bacterias genera gases y toxinas que irritan e inflaman. Las vellosidades de los enterocitos (las células del intestino) se deterioran, y a la larga pueden perder su capacidad de absorción al perder los transportadores de su membrana (como el GLUT5). Se origina así una malabsorción de azúcares como lactosa, fructosa, sorbitol, y también de proteínas, déficit de DAO…  A su vez, al no absorberse estos azúcares de manera normal, los digieren las bacterias, generando a su vez más gases, irritación y toxinas.

Una intolerancia a la fructosa adquirida (no hereditaria) puede ser una consecuencia del SIBO, no un diagnóstico final.

5- DÉFICIT DE NUTRIENTES

Una alteración de la pared intestinal compromete la absorción de nutrientes, por lo que puede darse: anemia, heces grasas, déficit de vitaminas liposolubles por desconjugación de sales biliares, alteraciones de vitamina B12, pérdida de peso…

6- INTESTINO PERMEABLE

Si progresa esta agresión, se rompe la unión de los enterocitos y origina un intestino con agujeros, literalmente (en inglés leaky gut).

Para que lo puedas entender, vamos a poner un ejemplo. El intestino es como un colador. Si está bien solo consiguen atravesar los nutrientes y el agua para hidratarnos. Pero si ese colador se rompe, formándose agujeros de mayor tamaño…, conseguirán atravesar la pared intestinal tanto las toxinas, como las bacterias muertas, así como restos de la digestión de los alimentos. Resumiendo: te hidrataras con agua fecales. Ante tanta molécula extraña, de nuevo dentro del organismo, el sistema inmune pierde el control y se vuelve hiper reactivo (el 70% del sistema inmune se localiza en el tejido linfoide del intestino). Pudiendo desencadenar una patología autoinmune.

La permeabilidad genera multitud de síntomas extradigestivos como patologías, como:

  • Dolores de cabeza o articulaciones
  • Depresión o ansiedad
  • Dificultad para concentrarse o memorizar, niebla mental
  • Fatiga, anemia
  • Eccemas, acné, problemas de piel
  • Inflamación generalizada
  • Alteraciones hormonales (endometriosis…)
  • Enfermedades autoinmunes (rosácea, psoriasis, artritis, Hashimoto, …)
  • Síntomas urinarios (urgencia, cistitis…)
  • Síndrome metabólico
  • Inflamaciones de diversos órganos (-itis, pancreatitis, hepatitis…)
  • Diabetes
  • Hígado graso

En esta ocasión os hable de los síntomas que pueden llevarnos a pensar que tenemos un SIBO. Si tienes uno o más de estos síntomas, deberías realizar un análisis de heces completo, así como el test de lactulosa para verificar como se encuentra la microbiota, y comenzar con un tratamiento nutricional y ortomolecular para corregir la situación.

No es un camino fácil, pero cuanto más se demore en el tiempo más costará volver a un equilibrio.

En otro post os hablaré de los posibles factores que desencadenan un SIBO. Para corregir un SIBO es importante saber que factor lo ha desencadenado, así llegaremos a trabajar desde la raíz del problema. Si crees que necesitas la ayuda de una dietista-nutricionista profesional puedes contactar conmigo sin compromiso, te atenderé en el teléfono  676 977 955 o en el correo electrónico info@shilaansogain.com